Cuando uno llega al mundo de la inversión  las oportunidades y las alternativas que se le ofrecen son muy grandes, y es normal que la gente se sienta un poco desconcertada de los pasos que tiene que seguir para tener un cierto éxito en la bolsa.

Warren Buffett – un experto reconocido del mundo de la inversión  dice que invertir en bolsa no consiste en tener el coeficiente intelectual más alto, consiste en tener la actitud correcta hacia la inversión, y eso significa trabajo duro, esfuerzo y valentía para saber navegar durante los momentos difíciles.

El pequeño inversor tiene una ventaja muy importante contra los grandes fondos, porque el trabajar con capitales pequeños, a pesar de lo que piensa mucha gente en bolsa, es una ventaja. Con un millón de dólares o menos, uno podría generar retornos anuales hasta 50 %, por el contrario con 10 millones, esa oportunidad ya se desvanece.

No quiere decir que todo el mundo vaya a ser capaz de conseguirlo, pero, con la actitud correcta, el trabajo y los conocimientos necesarios, es posible, trabajando con pequeños capitales, llegar a tener un patrimonio bastante elevado.

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¿Qué se necesita para invertir?

Lo primero, un ordenador con conexión a Internet, lo básico; teléfono para pasar órdenes, aunque muchas de ellas se pasan electrónicamente; y lo más importante, conocimientos.

Los beneficios de la inversión son bastante conocidos. Primero, tienes flexibilidad de horario. Teóricamente, no tienes jefes, si llegas a vivir de la inversión y a convertirla en tu profesión. El rendimiento económico que te puede generar es muy elevado, más que en cualquier otra profesión. O sea, la bolsa es un entorno darwiniano y donde prima la meritocracia. Si tú lo haces bien, vas a tener una recompensa económica, y, si lo haces mal, vas a tener un castigo económico.

¿Cuánto dinero se necesita para empezar?

Se pueden abrir pequeñas cuentas. Yo recomendaría desde 10 mil euros, o 5 mil incluso, apurando un poco, pero 10 mil sería un mínimo bastante razonable para poder empezar y soportar, al menos, las comisiones, porque existen unas comisiones para poder operar.

A la gente que tenga menos dinero yo le recomendaría que empezase con fondos de inversión. Es una buena alternativa para la gente que tiene poco dinero. Es como comprar 40 o 30 acciones de golpe solo poseyendo una acción del fondo de inversión en cuestión. Para la gente que tenga menos de 10 mil euros solo le queda la vía de ahorrar, ser disciplinado y, dentro de poco tiempo, tendrá el capital para invertir por su propia cuenta.

Hay otra gente que también tiene capitales superiores, obviamente, y dice: “Oye, no quiero tomármelo tan en serio y prefiero delegar esa gestión del dinero a través de un fondo de inversión”. También es razonable. Es importante no infravalorar el poder del interés compuesto.

Albert Einstein dijo una vez que el interés compuesto es la octava maravilla del mundo. Una persona que empiece con una pequeña cuenta de 20 mil euros y aporte todos los meses 300 euros de media, partiendo del sueldo medio que hay en España, estaría aportando 3600 euros a esa cuenta. Si esta persona se toma muy en serio la inversión y tiene lo que se llama actitud emprendedora, podría generar retornos anuales del
25 %. Entonces, esta persona, durante 15 años, pasaría a tener un patrimonio de un millón de euros. Incluso, otra persona que diga: “Voy a dedicarle menos horas al día”. Yo calculo que, con dos horas de media al día, una persona más relajada, invirtiendo en otro tipo de compañías que requieran menos trabajo de análisis, puede generar retornos del 12 % anual. Imaginemos una persona que genera el 12 % anual, empieza con 50 mil euros y aporta todos los meses 500 euros.

Supongamos que es una persona que tiene otro trabajo, que tiene menos tiempo y, por eso, toma ese enfoque en la inversión, pero que tiene la ventaja, contra una persona más joven, de que parte con un capital un poquito superior. 12 % anual, en ese supuesto, a 15 años, se convierte en unos 500 mil, 600 mil euros. Entonces, no es una desventaja empezar con poco dinero.

Cuenta de valores

Para operar en bolsa hace falta, obviamente, una cuenta de valores, aparte de los conocimientos un ordenador y demás, esos son medios físicos.

El primer error que comete la gente es ir a su banco normal y abrirse una cuenta de valores. Una cuenta de valores, parecida a una cuenta corriente, en vez de poseer dinero, posee acciones.

El problema de los bancos normales es que su negocio habitual no es ser bróker de bolsas, no es realizarte operaciones para ti. Entonces, las comisiones suelen ser muy altas, el servicio es malo, si hay algún problema, no suelen estar igual de preparados que alguien que está enfocado en el propio negocio del brokerage.

Entonces, los factores que tienes que tener en cuenta son, primero, las comisiones que te va a cobrar, pero también el servicio que te va a dar, y que tú realmente poseas esas acciones. Yo recomiendo preferiblemente tener las acciones físicas, porque te dan derecho al cobro de dividendos y, en general, es más seguro en caso de que ocurra algo raro.

Entonces, lo primero, que sea un bróker de calidad, que sea un bróker grande, que tenga soporte en tu idioma por si tienes algún problema. Cuanto más baja sea la comisión, peor va a ser el soporte; quizás sea un chat o por teléfono, no puedes ir físicamente a una oficina, porque muchos de ellos a lo mejor no tienen presencia física. Entonces, son factores que hay que considerar. Hay brókeres aquí en España que, por comprar acciones internacionales, te pueden llegar a cobrar bastante dinero; a lo mejor, 15, 10, 20 euros por operación. Si tienes una cuenta pequeña, eso va a mermar mucho tu posible beneficio. Entonces, al principio, mejor comisiones bajas.

Cuando uno va teniendo más patrimonio, si le gusta además tener un contacto humano y tener esa presencia de oficinas, sí que me iría a un bróker que, aunque me cobre un poquito más, me dé esa seguridad. Luego, también, que sea un bróker que tenga mucha amplitud geográfica. Hay brókeres españoles, que son muy competitivos, y que es buena alternativa en el mercado español o europeo. Pero, si ya quieres comprar acciones en Estados Unidos, es más complicado y, sobre todo, que la comisión es más elevada. Entonces, si en un mismo bróker puedes tener acceso a muchas plataformas de operación, mucho mejor.

Las acciones

También hay que tener en cuenta que, en el mercado español, cotizan 200 acciones, más o menos, mientras que, en la bolsa de Nueva York, por ejemplo, en todo el mercado estadounidense y de Canadá, te puedes encontrar 10 mil acciones.

Obviamente, las oportunidades para encontrar buenas inversiones van a ser mucho mejores que en el mercado español; por eso la posibilidad de tener un amplio abanico de oportunidades. Empezar por acciones; al principio es lo mejor. Si te hablan de warrants futuros, tú sales corriendo en la dirección opuesta de lo que te digan. Ni nada de apalancamiento, ni análisis técnico, ni nada. Análisis fundamental, análisis técnico, su uso es muy, muy limitado. Yo diría el 5 o el 10 %; no más de eso lo usaría. Y siempre empezar a largo plazo. Lo principal es coger confianza, y donde menos caro vas a pagar los errores al principio del inicio va a ser en las acciones.

Libros para empezar

El de “One up on Wall Street” de Peter Lynch; la versión española se llama “Un paso por delante de Wall Street“. Es un libro bastante bueno para empezar a invertir, porque explica un poco la historia de la bolsa, los rendimientos que se han generado, te pone un poco en situación de lo que puedes ganar en acciones, en bonos. La persona que lo escribió es un gestor mítico de Wall Street, que generó rendimientos anuales del 30 % de media y, además, los generó con una forma bastante asequible para el pequeño inversor, con pocos recursos y que lo puede hacer desde su casa. Y lo bueno de este libro es que explica los conceptos básicos que hay que tener, qué son los dividendos, por qué las acciones suben o bajan, explica lo básico de análisis fundamental, que es la forma más efectiva, lo que mejor resultado da para invertir.

Y luego tiene la segunda sección del libro, en la que él divide las acciones por seis tipos de acciones. Lo divide como acciones seguras; acciones de mucho crecimiento; acciones de poco crecimiento; acciones que están en proceso de reestructuración, que si sale bien, puedes ganar mucho dinero; acciones que son holding, que poseen otras acciones. Entonces, él lo divide entre seis y explica cómo analizar esos seis tipos de acciones. Es un libro introductorio; obviamente, nadie puede pensar que comprándose un libro que costará 10, 20 euros, va a abatir al mercado. Es una introducción, es un primer paso.

El segundo libro es el de Buffettología. Es un libro, que explica la filosofía de inversión que tiene Warren Buffett, que es también una filosofía bastante modelable por el pequeño inversor para tener cierto éxito. Se basa en comprar buenos negocios, negocios que puedan crecer durante muchos años. Y, además, también da pequeñas pautas de análisis fundamental de cómo analizar los beneficios empresariales. Tiene muchísimos ejemplos de inversiones, casos de ejemplos que ha ido haciendo Warren Buffett a lo largo de la historia.

El tercero es otro libro, que se llama Warren Buffett, a secas. Incluso, está traducido al español también. Para los que no controlen tanto de inglés, tienen esas tres opciones.

Hay alguna gente aquí que diría: “Tienes que haber incluido a El inversor inteligente”. Pero lo cierto es que ese es un libro mucho más avanzado y cuando uno tiene un conocimiento ya un poco más profundo. Entonces, para empezar, estos tres están mucho mejor. Y si la gente no sabe inglés, además, también tiene esa alternativa.

Aunque el no saber inglés tampoco tiene que ser un freno para invertir en mercados internacionales. Hoy en día, incluso sin saber inglés, se puede llegar a invertir con cierto éxito en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos, que son tres mercados principales y en donde más oportunidades se van a poder encontrar.

Blue chips

Lo siguiente que le recomendaría a la gente es empezar invirtiendo en lo que se llama blue chips. Blue chips son empresas de gran capitalización, de gran tamaño. Pensemos en IBM o McDonald’s, empresas superconocidas y que, además, son de buena calidad. Porque hay empresas que son grandes pero no son de buena calidad.

Por ejemplo, una empresa grande puede ser Renault, pero es un negocio de muy baja calidad y que es altamente volátil. Entonces, se puede hacer dinero en Renault, obviamente, pero yo no se lo recomiendo a una persona que está empezando.

Entonces, lo primero, invertir en blue chips, para ir cogiendo confianza, para que no se van a pagar tan caros los errores, y aislarse totalmente de las noticias económicas, de “si Grecia va a salir del euro”, de “si el Brexit”, de “si viene Podemos”. Al final no va a tener tanto efecto, y eso lo único a lo que te puede llevar es a cometer errores. Entonces, al principio, centrarse en aprender y no tener miedo.

Warren Buffett también contaba una anécdota, que decía que, en el año 60, cuando empezó a invertir a través de sus partnerships, que son como una especie de sociedades de inversión en Estados Unidos, su padre y su profesor de la universidad le dijeron: “Oye, ten cuidado, que, mira, la bolsa ha subido mucho estos años, a lo mejor es mejor esperar antes de empezar a invertir porque puede que corrija; entonces, si empiezas a invertir justo ahora y corrige, vas a tener un problema”. Y Warren Buffett lo que dice es: “Si les hubiera hecho caso a mi padre y a mi profesor, todavía seguiría con mil dólares en la cuenta y no me habría convertido en una de las personas más ricas del mundo”. Para que sirva de ejemplo que el tratar de adivinar la dirección que va a tener el mercado los próximos años puede ser totalmente inservible.

Ahora la gente dice: “Mira el Ives o mira el S&P500, han subido mucho y qué más da”. Si uno va a invertir el resto de su vida, durante 20 o 30 años, da igual que corrija el primero o el segundo año. De hecho, es hasta mejor. En contra de lo que podría pensar mucha gente, es mucho mejor que la bolsa baje cuando tú estás empezando a invertir que al final. Porque, si baja al principio, vas a poder empezar a componer capital mucho más barato y beneficiarte en el futuro, mientras que, si te sucede en el final, cuando ya tienes un gran patrimonio, obviamente, es mucho peor.

Construir la cartera

Si tienes una cuanta de unos, 10 mil euros cuántos valores tienes que comprar. Yo recomiendo, al principio, 40 valores, puede estar bien para meterse en líos. Obviamente, con esa técnica, no se van a generar rendimientos del 25 o del 30 % anual que hemos comentado antes. Para generar esos retornos, en la segunda fase, cuando uno ya tenga un control muy alto de lo que está haciendo, comprará menos valores y un poquito más pequeños para poder generar un retorno mayor. Pero, al principio, es mejor empezar con esta idea de los 40 valores.

Carpeta Virtual – cuenta demo

Otra técnica, antes de empezar a tocar el dinero real, es lo que se llama cuentas simuladas. En páginas como Google Finance, uno se puede construir una cartera virtual, en la que tú dices: “Deposito 100 mil euros, son virtuales”, y vas poniendo la comisión que te cobran, el número de acciones que vas comprando. Y es como si fuera una cartera igual que la que te vas a construir en tu bróker. Incluso, muchos brókeres también tienen la opción de cuenta simulada y puedes empezar de esa forma. Yo lo recomiendo un poco al principio, los primeros meses, uno, dos, tres, cuatro meses, lo que cada uno sienta que necesite para que se vaya familiarizando, que vea las fluctuaciones reales que puede tener su dinero; si uno ha abierto una cuenta con 50 mil euros, que vea lo que puede subir y bajar, para que se vaya acostumbrando su cerebro a las reacciones que va a tener. Una cuenta de 50 mil euros puede valer un 2 % en un día, que son mil euros. Mucha gente ve perder mil euros –que no son perdidos si no vendes, es simplemente lo que se llama pérdidas sobre el papel–, pero eso, en su mente, puede tener un efecto bastante potente.

Entonces, si uno empieza con la cuenta virtual, sabe hasta qué punto puede soportar y, a lo mejor, decide empezar con menos dinero, o al revés, está seguro y puede empezar con un poquito más. Lo que pasa es que, como no está ese castigo de las pérdidas que no son reales, no se produce un aprendizaje más acelerado.

Círculo vicioso y círculo virtuoso

Llegamos a la parte más importante que decíamos antes: no importa tanto el coeficiente intelectual, sino el tener el enfoque correcto. Entonces, hay un círculo vicioso de cuatro conceptos básicos y que, además, seguro que a mucha gente le habrá pasado en muchas facetas de la vida, cuando ha intentado empezar una nueva tarea. Supongamos un nuevo deporte. Imagínate que quieres aprender a esquiar. A ti se te mete en la mente la idea de aprender a esquiar. Entonces, ¿cuál es el siguiente paso que haces? Conseguir los recursos. Conseguir el equipo, buscar un profesor que te ayude, alguien que te guíe, o tratar de aprender; a nadie se le ocurre tirarse por una pista de esquí sin tener el material y un mínimo de conocimientos, sería absurdo.

Y el segundo paso es pasar a la acción, o sea, ejecutar para lo que nos hemos estado preparando. Aquí, en este punto, ya de por sí mucha gente falla. O sea, hay gente que se prepara, se prepara y, cuando llega el momento de hacer la propia cosa en sí, les entra el pánico y no lo hacen. Pero bueno, supongamos que has pasado a la acción.

En la bolsa sucede lo mismo: tú has pensado que quieres invertir, sabes que es bueno, que es un buen estilo de vida, que quieres hacerlo, o como profesión te atrae el reto mental de hacerlo, y te has preparado, ya sea con los libros, con los videos o con otras fuentes, y has pasado a la acción. Cuando pasas a la acción, son claves los resultados que obtienes al principio. Si obtienes resultados positivos, lo que se genera es un círculo virtuoso. Porque esos resultados positivos lo que le dicen a tu cerebro: “Esto de invertir es la caña, está superbién, me siento capaz o me siento fuerte por haber dominado algo tan complejo como puede ser la bolsa, o tan excitante”. Y en tu cerebro se introduce la idea de que la bolsa es algo bueno, que te motiva, que te atrae como profesión, como trabajo, que te genera estímulos positivos y, en general, te genera un buen sentimiento. Entonces, ese círculo virtuoso hace que tú consigas más recursos, o sea, más conocimientos, te formes más, pases más a la acción, y esa acción, como está basada en recursos buenos, genera mejores resultados y se convierte en un círculo virtuoso.

Esto puede convertirse en justo lo opuesto en muchas personas. Puede que no se preparen lo suficiente y, cuando pasen a la acción, aquí fallen miserablemente. Y, si repasas un poco en lo que te ha sucedido a lo largo de tu vida, la clave está aquí. Imagínate el ejemplo que poníamos antes, de esquiar. Tú te preparas para esquiar o para practicar un deporte o artes marciales, lo que sea, y no tienes buenos resultados. ¿Qué idea vas a introducir en tu cerebro automáticamente? Que eso no es placentero, que no es para ti, que quizás no ha sido buena idea intentarlo. En la bolsa puede pasar lo mismo. Por eso decíamos antes lo de empezar invirtiendo las blue chips, en empresas seguras, estables, de buena calidad, para que no pagues tan caros los errores y empieces a generar tu pequeño círculo virtuoso.

Tres tipos de aprendizaje

Hay tres tipos de formas de aprender o tres tipos de personalidades cuando uno va a aprender algo.

Primero, estaría el dubitativo. Lo que sucede cuando empezamos en cualquier cosa es que, al principio, en poco tiempo, logramos bastante conocimiento en un período bastante corto de tiempo. Pero, como en todas las actividades, esto se tiende a estancar. Llegamos a un punto en el que te bloqueas. Entonces, el primer tipo de personas, el más débil, o lo más habitual en gran parte de la sociedad, es que, cuando llegan a este punto, sienten que no avanzan, y tienden a dejar su conocimiento; cuando pasa el tiempo, se olvidan y, básicamente, han desperdiciado su tiempo y sus recursos.

Ese es el primer tipo, que es el que obviamente no hay que hacer. Cuando uno hace las cosas, es para hacerlas bien.

El segundo tipo sería el estudiante agresivo, por así decirlo. Le pasa lo mismo: empieza aprendiendo y llega un punto en el que se estanca. La diferencia es la actitud que toma; que esta persona, aquí, en este punto, se pone a leer libros, se pone a escuchar videos, se pone a buscar por Internet, se pone a hacer muchísimas cosas y consigue salir de esa zona de estancamiento. Pero ha sido con una serie de trabajo y de esfuerzo enorme y no está dirigido hacia ningún lado. Y luego le va a pasar lo mismo y va a hacer el mismo procedimiento.

Y luego está lo que sería el tercer tipo de persona o de enfoque ante el aprendizaje. Y no es diferente a los otros dos. O sea, la primera fase va a empezar muy rápido y se va a estancar. Lo importante de esta persona, que se puede llamar experto, es que anticipa ese estancamiento. O sea, cuando tú sabes que te vas a encontrar dificultades en el camino, que te vas a estancar, pues ya lo has previsto, te has preparado, te has formado, has intentado aprender de los errores de los demás.

Warren Buffett también dice: “Es bueno aprender de los errores, pero de los errores de los demás”. Todo lo que puedas aprender en la inversión de los errores que han cometido otras personas va a ser dinero que te vas a ahorrar en tu formación. Entonces, esta persona llega aquí, se estanca y, como está preparada, su transición es mucho más llevadera. Pasa al siguiente nivel y, sí, se va a volver a estancar, va a tener dificultades. No es lo mismo invertir las blue chips que pasar a empresas un poco más difíciles de estudiar, menos seguidas por analistas, empresas que te van a dar un poco más de retorno. O situaciones en las que, para generar esos retornos anuales del 25 y del 30 %, tienes que estar dispuesto a soportar mayor riesgo. Entonces, si tú has preparado tu mente, has estudiado las empresas que posees, te vas a anticipar a eso y tu carrera va a seguir progresando.

Entonces, es muy importante tener los conocimientos, sobre todo en bolsa, la actitud correcta y aislarse de la economía.

¡No Te lo Pierdas!