Permítame analizar a su lado ciertos criterios que debe tomar en cuenta al momento de crear y gestionar una empresa o un pequeño emprendimiento. Quizá esto lo ayude a expandir ese pensamiento que cruzó su mente días anteriores, o quizá le ayude a mejorar o fundamentar esas ideas “atrevida” que le ha surgido de inmediato.

 

Como en todo proceso, el banderazo de salida inicia a través de una idea, y es que mi intención no es desprestigiar las ideas en general, todo lo contrario, es tratar de dar otro punto de vista acerca de las múltiples opciones que le ofrece el entorno. Bajo ese contexto inicio con aquel dicho conocido: “todo los caminos conducen a Roma”.

 

Apliquemos esa frase nuestras metas, a nuestra Roma, a nuestro éxito laboral; si bien es cierto, todos los camino pueden conducir a un fin, también es verídico entender que existen atajos, otras vías que se pueden tomar, otras formas de hacerlo. Veámoslo de otra manera, para llegar al éxito en un emprendimiento, en la gestión de una empresa o un trabajo actual, se pueden utilizar ideas establecidas, que han demostrado su eficacia, o bien, tirarse al agua a través de una ruta (idea) que pocos conoces o nadie ha descubierto, ¿qué sería mejor?

 

ideas para negocios

 

 

La evolución marca la tendencia

 

Todos hemos sido testigos de cómo el mundo ha evolucionado a través de grandes ideas, y aquí  debo ser franca, en su tiempo y espacio, fueron consideradas una ¡locuras! Y bueno, podría hacer un listado de grandes avances que surgieron a raíz de ideas fuera de lo normal pero que el tiempo les dio la razón. El punto es, que no todas las personas tienen la valentía, -porque capacidad no me cabe la menor duda- de iniciar o gestionar un negocio con ideas innovadoras, ¿pero acaso estas personas son culpables por seguir la misma línea de siempre? Resolvamos este dilema con una pequeña comparación.

 

 

Ideas conocidas

 

Son todas aquellas que han sido creadas por alguien más y que con el tiempo han sido evaluadas y ejecutadas, la gran mayoría de las que verá son las que han logrado tener éxito. La ventaja de seguir ideas fundamentadas es que el rango de fracaso se reduce en gran manera, existe campo para laborar y no será el extraño de la ciudad.

 

Una de las principales desventajas de las ideas conocidas es la competencia, por ejemplo: imagínese que está a punto de abrir un negocio sobre barras de chocolate, seguramente contará con la garantía de que la mayoría de personas conocen una barra de chocolate, pero ese mismo facto juega en su contra pues al ser populares la preferencia aparece. Entonces la competencia entra en acción, seguramente habrá cientos de negocios ejecutando esa misma idea a través de las ventas.

 

Lo único innovador que podría hace en estos casos sería busca insatisfacciones por parte de los clientes, saber qué les desagrada de este producto y el servicio prestado para su adquisición. Pero encerrando todo esos factores, dependerá de usted si su nuevo negocio logre avanzar o no, tome en cuenta que la idea ya se ha establecido.

 

 

Ideas innovadoras

 

Este tipo de ideas son consideradas las antítesis de las actividades banales, y sí, tan negativo como esa afirmación será lo que escuche constantemente. Una idea innovadora es aquella que ofrece productos o servicios que aún no existen en el mercado y es aquí donde me veo obligada preguntar lo siguiente: ¿qué necesidades de las personas conoces que el mercado actual no ofrece?

 

Las desventajas son varias, son arriesgadas, por esos deben ser analizadas a profundidad y medidas bajo parámetros reales. Sin embargo, ese riesgo puede capitalizarse con grandes beneficios, usted puede convertirse en el Cristóbal Colon o el Steve Jobs del presente y del mañana, bajo mi opinión una  locura que sirve de mascara para un gran avance en la economía.

 

Finalizo preguntando nuevamente ¿qué ideas le atraen más: las conocidas o las innovadoras? Sea cual fuere su elección, inicie su proyecto, o siga gestionando su empresa con toda la intensidad que esa idea le puede otorgar, la clave es nunca rendirse y cree en su capacidad de ejecución. El tiempo le dará la razón o se lo desacreditará, y eso, amigo mío, sucederá.