Todo el mundo sabe que el éxito en línea se puede lograr, pero son pocos los que se esfuerza para lograrlo. El día de hoy quiero compartir brevemente la historia de uno de los emprendedores más grandes de Latinoamérica, me refiero a Andrés Moreno y su empresa que seguramente ya conoces, Open English.

Lo que pocos saben es que Andrés, el mismo que sale en el anuncio pronunciando el famoso ¡“Éeexitoo..”! Es el dueño de esta compañía. Seguramente la duda ha empezado a circular su cabeza: ¿Cómo lo haría? Bueno, mi idea es que a través de este pequeño resumen, se dé cuenta que todo es posible cuando las ideas son claras, se llevan a cabo con mucho esfuerzo y tenacidad.

 

Open English

 

 

El primer paso al “Éeexitoo..”

Andrés fue uno de miles de estudiantes que ingresa a una carrera y con el tiempo descubre que no es lo suyo. Después de descubrir que ingeniería no era su fuerte, abandonó sus estudios. Pensando en hacer negocios, se dedicó a llevar estudiantes norteamericanos a empresas con el fin de aprender a pronunciar el inglés de mejor manera.

La idea era buena, pero este chico descubrió que el negocio crecía a velocidades demasiado tardías. Después de un tiempo unos amigos le sugirieron montar su empresa en Internet, y a través de este sitio vender sus recursos.

 

 

Una idea plasmada

Cuando descubrió que la idea tenía gran potencial, decidió crear su web desarrollando su propio sistema. La idea inicial fue ofrecer cursos online que fuesen otorgados por profesores nativos americanos. Este servicio después se puso a disposición las 24 horas del día bajo un coste de USD$ 100 mensuales.

El negocio perfecto, por un lado, el estudiante tenía la ventaja de estudiar las horas que le convenían sin necesidad de ver un aula. Por otro lado, los profesores, quienes  sin salir de casa podrían impartir las clases ganando por hora. Y finalmente, los costes se reducían y la empresa obtenía ingresos rentables.

 

 

El comienzo no fue sencillo

Según cuenta el mismo Andrés, el negocio no inicio nada bien, la única fuente de ingresos provenía de un amigo. Cuando el dinero se agotó en 2007, se mudó a California con solo USD$ 700 en el bolsillo con el fin de conseguir más patrocinadores.

En tanto conseguía apoyo, él durmió durante un año en el sofá de un amigo; por las mañanas se levantaba y presentaba su proyecto a empresas que veían la idea del negocio un tanto rara. Y no quiero decir que el camino fuese difícil, pero es entendible puesto que los grandes titanes del mundo financiero apuestan por mercados en Asía, India y otros, no en Latinoamérica.

 

 

La recompensa llegó

Después de un año de negociaciones logró conseguir 400 mil dólares para crear un diseño formal con infraestructura legal para impartir clases. Y bueno, después de eso, One English creció, en la actualidad está valorada en cientos de millones de dólares y tiene a varias personas deseosas de invertir en ella. Pero me llama la atención la entrevista completa puesto que el asegura que lo logró con persistencia y no se rindió ante las adversidades.

 

 

¡El cielo es el límite!

Según un estudio, en 2010 esta empresa contaba con más de 5 mil alumnos en línea, se estima que afínales de 2013 llegue a superar los 10 mil aprendices online. En cuanto a Andrés Moreno, sigue perfeccionándose en idiomas como el inglés, italiano, esloveno y en portugués, cada uno de ellos con el fin de conquistar los mercados respectivos.

Para estas alturas quizá he sido cuestionada, pero para quede claro, no estoy realizando  publicidad, ni mucho menos. Soy celebre seguidora de las buenas ideas, y esta es una de las que más me ha llamado la atención. Estimado lector, espero que esta pequeña reseña lo lleve a considerar que un emprendimiento es posible con esfuerzo. Quizá llegue el día en el que su proyecto no parezca ver la luz, pero créame cuando le digo que la perseverancia lo ayudará a conseguirlo. Si lo hace así, pronto obtendrá el  ¡“Éeexitoo..”! Deseado.